Publicado por: Oficina de Cultura y Difusión Islámica

Digitalizado por: Al Muslim

 

Los Califas Ejemplares  

 

 

En el nombre de Dios, Clemente, Misericordioso

 

PRÓLOGO

 Los Califas Ejemplares -Al Julafa Ar Rashi­dun-, vivieron el período más importante de la historia Islámica y forman parte de la Sunnah del Profeta Muhammad (P y B). Establecieron los principios de la Shura (consulta democrática), las responsabilidades de gobierno, los sistemas de leyes, de beneficencia y de derechos humanos.

Los primeros Califatos mostraron valores islámicos y garantizaron derechos para todos.

A través de ellos, quedaron representadas las normas del gobierno islámico, que más tarde se convertirían en el ideal a seguir por todos los gobiernos y sus diri­gentes islámicos.

Allah expresa en el Sagrado Corán:

"Sin duda que os ha llegado un Mensajero de vuestra raza, que se apena si sufrís algún mal, ansioso de custodiaros y es benévolo y compasivo." (9:128).

Allah, nuestro Creador, nos envió un Mensajero (P y B) para que nos trajese Su Libro y nos enseñase, a través de su propia vida, la forma en que debíamos vivir y convivir.

En el pasaje Coránico antes mencionado, se destacan cómo cualidades del Profeta del Islam (P y B).

  1- Surgió de entre nosotros.

  2- Nuestros sufrimientos lo afligieron.

  3- Tenía preocupación por nosotros.

  4- Era benévolo con los Creyentes.

  5- Era Compasivo.

Estas características, hicieron que los Compañeros (Dios se complazca de ellos) se acercasen al Profeta (P y B) y lo amasen infinitamente.

Algunos abandonaron cuanto tenían: dinero, propiedades, etc. para seguirle, pues creían que sus enseñanzas y ejemplos los conducirían a lo mejor de esta vida y de la otra.

Cuando se les impuso abandonar sus hogares, familiares en Makka y emigrar a Medina, lo hicieron convencidos de su fe.

Se trasladaron a una nueva ciudad para vivir entre extraños, al principio, pero unidos por la fe hasta crear, entre todos, una nueva sociedad.

Estos son los llamados Sahabas -Compañeros del Profeta (P y B)-, y por estar a su lado la mayor parte del tiempo, fueron incorporando sus características, tomándose como él, compasivos y predispuestos a apoyar a los demás creyentes.

Tomaron los sufrimientos de otros como propios y se entregaron de lleno a la causa de Allah, Su Profeta (P y B) y Su gente.

El Mensajero (PyB) dijo sobre ellos:

        “Mis Compañeros son como las estrellas que guían. A quienquiera de ellos que sigas, serás bien guiado”.

En este tratado -In Sha Allah- relataremos la vida de cuatro de los más cercanos Sahabas del Profeta Muhammad (P y B): Abu Bakr As- Siddiq, Omar Ibn Al Jattab, Ozmán Ibn Affan, y Alí Ibn Abi Talib (Dios se complazca de ellos).

Estos cuatro Sahabas permanecieron muy cerca del Mensajero (P y B) a lo largo de su vida, aprendiendo de él la forma de adorar a Dios, de guiar a la gente, de invitar al Islam, de gobernar, etc.

Lucharon con él, oraron con él, difundieron el Islam. Tomaron como guía Su Sunnah y fueron capaces de trasmitirla a los demás.

Tras la muerte del Mensajero (P y B), estos cuatro hombres le sucedieron, uno tras otro, en la responsabilidad de guiar al Islam y a la Comunidad Islámica (Ummah).

 

-Dios se complazca de ellos-

 


 

ABU BAKR AS-SIDDIQ (RA)

(Que Allah se complazca de él)

 

“...Cuando ambos estaban en la cueva dijo a su Compañero: no te entristezca; ciertamente Dios está con nosotros." Sura 9, aleya 40.

 

Esta aleya, se refiere al momento de haberse refugiado el Profeta Muhammad (P y B) y su Compañero Abu Bakr, en la cueva del monte Zaur, en su viaje a Medina, perseguidos por los idólatras.

1.       SU VIDA

Su nombre era Abdullah Abu Bakr Ibn Ozmán Abi Quhafa.

Llamado Al'Atiq y también As-Siddiq: El veraz, pues fue quien se apresuró a creer en el Profeta Muhammad (P y B), en todo lo que le había sido revelado, en su profecía, en su viaje nocturno y en el ascenso a los cielos.

Nació en la Ciudad de Makka1 dos años después del nacimiento del Profeta (P y B), y murió dos años después de él, a la edad de 63 años.

Fue sepultado junto al Profeta Muhammad (P y B) en la habitación de su hija Aisha2 (Dios se complazca de ella).

 

2.       “SI ASÍ LO DIJO, HA DICHO LA VERDAD"

Se dirigió Abu Bakr (RA), al Enviado de Dios (P y B) estableciéndose entre ambos el siguiente diálogo:

         Abu Bakr -¿Es cierto lo que me han informado Oh, Abul Qasim?3

         Muhammad (P y B) -¿Qué te han informado?

Abu Bakr -Que, Dios te ha enviado a nosotros para que le adoremos a El, sin asociarle nada.

Muhammad -¿Y cuál fue tu respuesta a ellos Oh, Atiq?

Abu Bakr -Les dije: si así lo dijo Muhammad (P y B), ha dicho la verdad.

Se llenaron los ojos del Profeta (P y B) de lágrimas, abrazó a su amigo de la infancia por haber creído en su mensaje, luego comenzó a relatarle cómo había llegado la primera revelación en la cueva de Hirá 4 y como descendió la palabra de Dios, El Altísimo;

 

"Lee en el nombre de Tu Señor que todo lo creó.

Creó al ser humano, a partir de un coágulo.

Lee, que Tu Señor es el más Generoso.

Que ha enseñado el uso del cálamo.

Ha enseñado al ser humano lo que no sabía".

(Sura 96: 1/5).

 

Escuchó Abu Bakr (RA) con atención las palabras de Dios, dicha por el Mensajero (P y B), levantó su cabeza y le dijo:

-Atestiguo que tú dices la verdad y que eres El leal, atestiguo que no hay otra divinidad salvo Dios y que tú eres el Mensajero de Dios.

Sin duda alguna, Abu Bakr (RA) fue una de las figuras mلs importantes y relevantes en los primeros tiempos del Islam. Era ciertamente el amigo más cer­cano del Profeta, suficientemente conocido en toda Makka por su probada sabiduría y madurez. Su propia nobleza de carácter le impedía conducirse de modo egoísta e inhumano, tan propio de sus Compañeros mercaderes.

El entusiasmo con que abrazó el Islam lo llevó muy pronto a divulgar entre sus más dilectos amigos y allegados la esencia de esta fe: La creencia en el Dios único y en Su Profeta Muhammad (P y B). Muchos de los que le oían hablar con tan firme convicción le pidieron entrevistarse con el Profeta. De este modo, el número de musulmanes iba creciendo, aunque guardando todavía una natural discreción en mostrar abiertamente su nueva fe.

En este grupo de primeros musulmanes, podemos destacar hombres como Ozmán Ibn Affan, Abdel Rahman Ibn Auf, Talha Ibn Ubaidulah, Sa'ad Ibn Abu Uaqas y Az Zubeir Ibn Al Awam (RA), todos ellos personajes jóvenes y de gran relieve en la vida social de Makka.

Durante esta primera época, los versículos coránicos revelados se caracterizaban por poseer un texto breve, con un contenido que afirmaba constantemente el concepto de la Unicidad de Dios, Su Suprema Majestuosidad, Su Infinita Misericordia, la importancia de la moral en el ser humano, y la descripción detallada tanto del Paraíso como del Infierno.

1 Makka: En su vejez, el Profeta Abraham (AS) tuvo un hijo, Ismael, de su esposa Hayar. Dios le ordenó confinar a ambos, abandonándolos en proximidades de Makka. Abraham cumplió la orden divina sin dudar. Madre e hijo quedaron solos en el desierto. A sus pies surgió una vertiente de agua llamada luego Zamzam que les permitió sobrevivir.

Este hecho determinó que la tribu de Yurhum acampara en torno de este manantial de agua potable, fundándose la ciudad de la Mecca o Makka.

2 Al morir el Mensajero (P y B), fue sepultado en el mismo lugar respetando así su petición, trasladándose su esposa Aisha (RA) a otra habitación, siendo posteriormente sepultados próximos a él, Abu Bakr y Omar (RA).

3 Abul Qasim: Se lo llamaba así al Mensajero de Dios, por ser el nombre de su primer hijo varón, quien falleció siendo pequeño.

 

3. “CREO EN LO QUE LLEGA DEL CIELO".

Al pasar frente a la Ka'aba5, Abu Yahl6 vio al Mensajero (P y B) solo y pensativo, quiso de alguna manera dañarlo. Acercándose a él, le preguntó burlonamente:

         - ¿Acaso no te ha llegado algo nuevo por la noche?

El Mensajero de Dios (P y B) levantó su cabeza y dijo:

-¡Sí! Fui transportado durante la noche hasta Baitul Maqdis (la Mezquita de Jerusalén).

Abu Yahl volvió a preguntarle irónicamente: - ¿Y amaneciste luego entre nosotros?

Al contestar el Profeta (P y B) afirmativamente, se apresuró Abu Yahl a gritar:

-¡Oh!, Hijos de Kaab Ibn Lua (gente de Quraish) ,Venid! ,Venid!

Comenzaron a reunirse ante la Ka'aba, y Abu Yahl les narró lo que había escuchado de boca del Profeta (P y B), con la única intención de desmentirlo y sembrar dudas en el corazón de los musulmanes.

De inmediato, algunos incrédulos de Quraish7 se dirigieron hacia la casa de Abu Bakr As-Siddiq (RA) felices de transmitirle una noticia que le haría dudar del mensaje de Muhammad (P y B) y así renegar de su religión.

Dijo uno de ellos a Abu Bakr (RA):

-Ciertamente, tu Compañero, frente a la Ka'aba, cuenta a la gente que su Señor lo transportó durante la noche hasta la Casa Sagrada de Jerusalén. Viajó a ella durante una noche y amaneció luego entre nosotros.

Les contestó Abu Bakr (RA): -¿Sólo eso? Yo le creo y mucho más aún, creo en lo que le llega del cielo por la mañana y por la tarde -y continuó: -si así lo dijo, ha dicho la verdad.

Se dirigió velozmente hacia la Ka'aba y abrazando al Profeta (P y B) le dijo:

-¡Por Dios que tú dices la verdad!

 

5- Ka'aba: Es el primer templo para honrar al Dios único, construido por el Profeta Abraham y su hijo Ismael (AS), siendo luego objeto de peregrinación.

6- Tío del Mensajero (P y B). Hombre de los más influyentes y poderosos de la tribu de Quraish.

Encarnizado enemigo del Islam. Murió en la batalla de Badr enfrentando a los musulmanes.

7- Quraish: Tribu de Makka, a la cual el Mensajero (P y B) y los primeros musulmanes pertenecían.

 

4. EL MÁS AMADO POR EL MENSAJERO DE DIOS (P y B)

Fue preguntado cierto día el Mensajero (P y B):

-¡Oh, Profeta de Dios! ¿Quién es el más amado para ti?:

-Respondió: Aisha (RA).

Le dijeron: ¿Y de entre los hombres?

Les dijo (P y B): Su padre.

 Solía decir el Profeta (P y B):

'No hay entre nosotros una mano benevolente sin que le hayamos retribuido su esfuerzo, excepto la de Abu Bakr, pues a él Dios le retribuirá en el Día del Juicio

Esto es interpretado por otro dicho del Mensajero de Dios (P y B) que dice:

“No hay otra mano más grande para mí que la de Abu Bakr, quien me ayudó personalmente con sus bienes y me casó con su hija”.

Acostumbraba decir Omar Ibn Al Jattab (RA):

-"Abu Bakr es nuestra autoridad, el mejor nosotros y el más amado por el Profeta (P y B)".

 

5. ORDENADLE A ABU BAKR QUE DIRIJA LA ORACIÓN

Cuando enfermó el Mensajero de Dios (P y B) desig­nó a Abu Bakr (RA) para dirigir la oración comunitaria diciendo: -¡Ordenadle a Abu Bakr que dirija la oración!

Aisha sugirió: -Ciertamente, Abu Bakr es un hom­bre de corazón tierno, si toma tu lugar lo vencerá el llanto, sería mejor ordenarle a Omar (RA) que lo hiciera. Pero el Profeta (P y B) repitió:

¡Ordenadle a Abu Bakr que dirija la oración!

Recurrió entonces Aisha (RA) a Hafsa8 (RA) y le encomendó: -Dile al Profeta (P y B) que Abu Bakr (RA) es un hombre apocado y emotivo, cuando tome su lugar, no se escuchará su oración: sería conveniente ordenarle a Omar (RA).

Repitió Hafsa (RA) tal lo pedido por Aisha (RA) frente al Profeta (PyB) quien, disgustado por la intromisión e insistencia, exclamó:

-Ciertamente vosotras sois como las Compañeras de José (AS). (Alusión a las mujeres que se complotaron para tentar al Profeta José).

Y repitió por tercera vez:

-¡Ordenadle a Abu Bakr dirigir la oración!

8- Esposa del Mensajero (P y B) e hija de Omar Ibn Al Jattab (RA).

 

6. "QUIEN ADORABA A MUHAMMAD, CIERTAMENTE MUHAMMAD HA MUERTO"

Llegó Abu Bakr (RA) a la mezquita del Profeta (P y B) y supo de la triste noticia... acababa de morir quien era la luz que colmaba la vida de los musulmanes; hasta Omar Ibn Al Jattab (RA) el fuerte, el duro, erguido entre la gente con su sable en mano proclamaba:

-Hombres: Entre los hipócritas hay quienes pre­tenden afirmar que el Mensajero de Dios ha muerto, ¡por Dios, que no es así! Se ha dirigido a su Señor como lo hizo Musa Ibn Imrán (el Profeta Moisés, quien se ausentó de su pueblo cuarenta días y luego regresó tras hablar con su Señor). Por Dios que regresará, y cortará las manos de quienes dicen que ha muerto.

Abu Bakr (RA), sufrió el dolor y la tristeza por el fallecimiento, pues se trataba de su amigo de la infancia, su compañero desde los primeros días de la revelación. Ingresó a la mezquita y escuchó a Omar (RA) dirigirse a la gente. Con pasos decididos entró a la casa del Profeta (P y B) y lo vio cubierto con un manto, descubrió su rostro, lo besó y le dijo:

         ¡Oh Tú! Por quien habría ofrecido como pago para rescatarte, a mi padre y a mí madre, aliste bueno en la Vida y también en la muerte. Por cierto que la muerte que Dios había escrito para ti, se ha cumplido.

Luego cubrió con el manto el rostro del Mensajero (P y B) y salió hacia la mezquita.

Omar (RA), continuaba hablando a la gente. Pidió Abu Bakr (RA) que guardara silencio pero aquél se negó e intentó continuar. Se adelantó Abu Bakr (RA), glo­rificó a Dios, lo enalteció y luego exclamó:

-Si habéis estado adorando a Muhammad, sabed entonces que Muhammad ha muerto. Pero si, por el contrario, habéis estado adorando a Dios, tened la cer­teza de que Dios es El Viviente y no morirá jamás.

Recitando a continuación el siguiente versículo:

“Y no es Muhammad sino un Mensajero antes del cual han pasado otros Mensajeros. ¿Si muriera o le mataran, ibais a volver atrás? Quien se vuelva atrás no causará ningún daño a Dios y Él retribui­rá a los agradecidos” Sura 3, aleya 114.

El escuchar estas aleyas, comenzaron los musulma­nes a retirarse del lugar, convencidos de que las pala­bras de Abu Bakr encerraban la inequívoca realidad.

 

7. EL DÍA DE SAQIFA

Tras la muerte del Mensajero de Dios (P y B), tuvo Abu Bakr (RA) que atravesar situaciones que jamás hubiere imaginado; se congregaron un grupo de Sahabas de Medina (Ansar) en un lugar llamado Saqifa Bani Sa'ada, proponiendo como candidato para asumir el Califato a un miembro de su tribu: Sa'ad Ibn Ubada, jefe de Jazray (tribu de Medina).

Al enterarse Abu Bakr (RA) se dirigió hacia Saqifa junto con Omar Ibn Al Jattab y Abu Ubeida Ibn Al Yarrah (RA). No era intención dirigirse para ser procla­mado Califa, sino para detener la sedición y unificar a los musulmanes.

Demostró frente a la asamblea basándose en una aleya del Sagrado Corán, que el Califato correspondía a la gente de Quraish y a los Emigrados9. (No porque ellos eran de Quraish y Emigrados, sino porque la emigración tenía un lugar primordial en el Islam.)

Dios dice en el Corán:

"Dios quedó satisfecho de los primeros (musul­manes) Emigrados y luego de los Socorredores (Ansar)10 Sura 9, Aleya 100.

Luego, Abu Bakr (RA) elogió a los Ansar, explicando su importancia en la expansión del Islam y agrego:

-¡Oh Ansar! Vosotros no podéis recordar virtud alguna sin que seáis quien la posea.

Inmediatamente propuso como Califa a Omar Ibn Al Jattab o a Abu Obeida Ibn Al Yarrah (RA) diciendo:

-Por cierto que me complazco con cualquiera de esos dos hombres.

Pero Omar (RA) exclamó:

-¡Por Dios! ¡Hubiera preferido que mi cuello fuese cortado siendo inocente, a ser elegido Califa de un pueblo en el que se encuentra Abu Bakr (RA)!

De inmediato se apresuró a jurar fidelidad a Abu Bakr (RA) y así lo hicieron el resto de los musulmanes.

 

9  Son aquellos musulmanes quienes, debido a las persecucio­nes, tuvieron que emigrar para consolidar esta nueva religión, primero a Abisinia y luego a Medina, abandonando sus pertenencias.

10 Eran musulmanes habitantes de Medina, quienes recibie­ron a los Emigrados, compartiendo sus bienes y propiedades.

 

8. EL JURAMENTO DE FIDELIDAD GENERAL Y LA DECLARACIÓN DE LOS PRINCIPIOS BÁSICOS PARA LA NACIÓN ISLÁMICA

Después del acontecimiento de Saqifa, se dirigió Abu Bakr (RA) al mimbar del Mensajero de Dios (P y B), subió solamente dos escalones y se sentó. No toleraría él mismo subir aún más y sentarse en el lugar donde lo hacía el Profeta (P y B).

Dirigiéndose a la multitud, proclamó su pacto de compromiso, considerado el sistema básico para el esta­blecimiento de la Nación islámica, y pronunció su primer sermón jutba) repleto de sabiduría, justicia y grandeza:

-¡Oh, gentes! Se me ha concedido la autoridad, pero no soy yo el mejor de vosotros. Si obro bien ayudadme y si obro mal corregidme.

Sabed que el débil entre vosotros es considerado por mí poderoso, y sabed, también, que el poderoso entre vosotros será considerado por mí débil, hasta garantizarle a ambos sus derechos.

Obedecedme en todo aquello que obedezca a Allah y a su Mensajero (P y B), pero si les desobedezco, no me debéis obediencia alguna.

Aceptó Abu Bakr (RA) el Califato sin desearlo ni codiciarlo y fue veraz cuando exclamo:

-¡Por Dios! No ambicioné el poder ni un solo día, ni noche, como tampoco le pedí a Dios ni en público ni en secreto por ello.

 

9. CON LOS RENEGADOS

Imaginaron muchos, cuyos corazones estaban en­fermos de hipocresía, que al morir el Profeta (P y B) moriría con él el Islam. Renegaron de la fe e incitaron a la sedición interna en los albores del gobierno de Abu Bakr (RA).

Estos renegados se dividían en dos grupos: unos, que rechazaban al Islam en su totalidad y otros, que renegaban del tercer pilar del Islam: el "Zakat11".

Consultó Abu Bakr (RA) a los Sahabas sobre este asunto.

Era la opinión de Omar Ibn Al Jattab (RA) y de algunos otros, en aplicar la tolerancia y la conciliación con el segundo grupo, a fin de acabar con la sedición. Pero Abu Bakr (RA) insistió en combatir a la totalidad de los apostatas expresando estas célebres palabras:

-¡Por Dios! Si entregasen (por ejemplo), un trozo de una cuerda, por ínfimo que sea, al Profeta (P y B) y a mí me la negasen, los combatiría por ello.

Hacía referencia a los que entregaban su “Zakat” en épocas del Profeta, y ahora durante su Califato se negaban a hacerlo.

Finalmente los combatió Abu Bakr (RA), vencién­dolos.

Al frente de este ejército victorioso se encontraba Jaled Ibn Al Ualid (RA), uno de los más valerosos estrategas entre los musulmanes.

 

11 “Zakat”: Tercer pilar del Islam, que constituye una contribución o aporte social de 2,5 % del capital del creyentes para ser distribuido entre los más necesitados.

10. EL ENVÍO DEL EJÉRCITO DE USAMA

El Profeta (P y B), había preparado en sus últimos días un ejército bajo las órdenes de Usama Ibn Zaid (RA) para enviarlo a Siria.

         El día que falleció el Enviado (P y B), se encontraba este ejército acampando a tres millas de Medina, listos para partir, suscitándose entre ellos el siguiente dilema:

Opinaba un grupo encabezado por Omar Ibn Al Jattab (RA) que enviar al ejército de Usama constituía un gran peligro, porque también se encontraba la ciudad de Medina amenazada de guerra por los renegados. Usama compartía dicha opinión.

Pero Abu Bakr (RA) apoyó esta decisión con su enorme fe y no dio lugar a discusión alguna sobre un asunto ya resuelto previamente por el Enviado de Dios (P y B) y dijo:

Que el ejército sea enviado, tal lo ordenado por el Profeta (P y B). Aunque corriera el riesgo de ser devo­rado por los lobos, jamás discutiría una decisión tomada por él.

Luego de esta resolución, Omar (RA) y un grupo de musulmanes solicitaron a Abu Bakr (RA) que escogiese otro jefe para este ejército, ya que Usama era demasiado joven y de limitada experiencia, estando estas tropas formadas por grandes Sahabas y expertos en combate.

Al escuchar esto, Abu Bakr (RA) se incorporó inme­diatamente de su lugar y dirigiéndose a Omar (RA) le dijo:

-¡Ay de ti, Ibn Al Jattab! ¡El Profeta de Dios lo eligió, y tú me pides que lo destituya!

Después de esto, se dirigió el Califa junto a Omar (RA) al lugar donde se encontraba el ejército, y le ordenó partir bajo la protección de Dios.

Abu Bakr (RA) partió junto a ellos para despedirles.

Caminaba junto a Usama (RA), quien iba montado sobre su caballo. Al percatarse éste, sintió vergüenza e intentó descender del animal para que el Califa lo montase, pero éste le dijo:

-¡Por Dios! ¡Tú no desmontarás ni yo lo montaré! Qué hay de malo en que ensucie mis pies con el polvo transitado por la causa de Dios.

Luego aconsejó a Usama y a su ejército (conside­rándose estas palabras el ejemplo más alto de educación islámica y de conducción militar) diciéndoles:

-No traicionéis ni engañéis, no cometáis actos reprobables ni mutiléis, no matéis niños, ancianos ni mujeres; no destruyáis ni dañéis las palmeras y tampoco las queméis. No cortéis árboles frutales, no degolléis corderos; vacas ni camellos. Pasareis por pueblos que acostumbran recluirse en sus con­ventos, invitadlos al Islam, pero no los obliguéis a retirarse de allí

¡Partid! En el nombre de Dios.

La misericordia y complacencia de Allah sea con Abu Bakr (RA).

 


 

OMAR IBN AL JATTAB (RA)

(Que Allah se complazca de él)

 

Dijo el Mensajero de Dios (PyB):

"Ciertamente, Dios ha puesto la verdad en la lengua y en el corazón de Omar”.

 

1. SU VIDA

Su nombre era Omar Ibn Al Jattab Ibn Nafil lbn Abdul Uzza. Estaba emparentado con el Profeta de Dios (P y B) a través de Ka'ab Ibn Lua. Pertenecía a la tribu de Quraish llamada Bani 'Ada.

Cuando Omar (RA) abrazó el Islam, el Enviado de Dios (P y B) lo apodó: "Al Faruq" (quien distingue el bien del mal y la verdad de la mentira) y el día de la batalla de Badr lo llamó: Abu Hafs (padre del león).

Nació Omar Ibn Al Jattab (RA) trece años después del Profeta (P y B) y vivió también trece años después de la muerte de! Mensajero (P y B). Murió (como mártir) a los sesenta y tres años, tal la edad del Enviado (P y B) y la de su Compañero Abu Bakr (RA), siendo sepultado junto a ellos.

Desde pequeño le inculcaron la valentía, la pujanza y la audacia. Fue un hombre fuerte que jamás temió de nadie, tal como lo describieron:

“Si habla se hace escuchar, si camina lo hace rá­pidamente y sí golpea lastima.

Omar (RA) fue arrogante durante su incredulidad y hombre prominente en el Islam.

 

2. LA ISLAMIZACIÓN DE OMAR

Conocía el Enviado de Dios (P y B) la personalidad de Omar (RA) y la magnitud de su fuerza, como también el prestigio y la influencia que gozaba Abu Yahl (Amru lbn Hisham). Por esto pidió a Dios, glorificado sea, que fortaleciera al Islam con quien más amara de estos dos hombres: Omar Ibn Al Jattab o Amru lbn Hisham. Y quiso Dios socorrer al Islam con el más amado para El:

Omar Ibn Al Jattab.

En una ocasión, salió Ornar de su casa con su espada (siendo, hasta entonces, uno de los enemigos más acé­rrimos del Islam), en dirección a Dar Al Arqam -casa sobre la colina de Safa- en las inmediaciones de la Ka'aba- donde se encontraba el Enviado (P y B) y un grupo de sus Compañeros, entre ellos: Hamza, Alí y Abu Bakr (RA), recordando y adorando a su Señor en secreto, temerosos del daño que pudieran causarles los incrédu­los. En su camino encontró a Na'im lbn Abdullah, quien, observando la furia en su rostro, se acercó temeroso y se produjo el siguiente diálogo:

Na'im: -¿Hacia dónde te diriges, Omar?

Omar: -En busca de aquel renegado que dividió a los Quraishies e insultó a sus dioses. Lo mataré.

Na'im: -¡Qué mísera será la obra que realizarás, Omar!

Omar: -¿Acaso has renegado tú también? Si lo has hecho, juro por Al-lat y Al-Uzza (dos divinidades árabes pre-islámicas) que empezaré por ti.

Na'im: -Hazlo Omar, pero debes saber que tu hermana Fátima Bint Al Jattab y su esposo Sa'id lbn Zeid han abrazado el Islam, abandonando tu religión.

Acrecentó esto aún más su furia y de inmediato cambió de dirección. Al llegar a casa de su hermana, ésta se encontraba con su esposo y con Jabbab lbn Al Arat. Tenía en sus manos un pliego con aleyas del Corán, que recitaban y estudiaban. Al advertir su presencia, Jabbab se ocultó, temeroso, mientras Fátima y su esposo lo recibían en la puerta, ocultando ella el pliego con las aleyas.

         Omar: -¿Qué es aquello que escuché?

         Fátima: -Nada, sólo una íntima discusión.

Omar: -Escuché que habéis renegado de nuestra religión...

Sa'id: -¿Acaso no pensaste que la verdad puede estar fuera de tu religión?

Sin dejarlo concluir, Omar se abalanzó sobre él, derribándolo y sentándose sobre su pecho. Intentó su hermana acercarse para defenderlo, recibiendo un golpe que hizo sangrar su rostro y sollozando gritó:

¡Oh, enemigo de Dios! Me golpeas por mi fe en el Dios único; lo que no había hecho hasta ahora lo haré en este momento, atestiguo que no hay otra divinidad salvo Dios y atestiguo que Muhammad es Su Mensajero.

Impresionaron intensamente estas palabras, llenas de luz y de fe, en el corazón de Omar. Cambió incluso con ella su tono de voz, liberando súbitamente a Sa'id de su incómoda posición y extendiendo su mano hacia su hermana le dijo:

-Acércame ese pliego para ver qué hay en él.

Esta respondió:

-¡No! ¡No pueden tocar al Corán sino los purifica­dos! Higienízate y purifícate.

Omar así lo hizo, regresó junto a su hermana y comenzó a leer el pliego que decía:

 

En el nombre de Dios, Clemente, Misericordioso.

Ta, Ha

No te hemos revelado el Corán para que te entristezca

Sino como recuerdo para quien tiene temor de Dios

Como revelación de quien ha creado la tierra y los altos cielos

El Compasivo se ha instalado en el Trono

Suyo es lo que está en los cielos y en la tierra, entre ellos y bajo la tierra

No es preciso que te expreses en voz alta, pues Él conoce lo secreto y aún lo más recóndito

¡Dios! No hay más dios que Él. Posee los nombres más bellos. Sura 20: Aleyas 1 a 8

 

Al concluir su lectura, tomó Omar el pliego y lo besó. Se incorporó y dijo:

-Cuánta belleza hay en estas palabras y cuán sublime es su mensaje... No es pertinente que, a quien correspondan estas aleyas, le sea asociado en su adoración... ¡Guiadme ante Muhammad!

Al escuchar estas palabras, Jabbab Ibn Al Arat (RA) salió de su escondite y dirigiéndose a él, exclamó:

-Alégrate, Omar, pues el ruego del Enviado de Dios por ti, fue respondido.

Esto ocurrió en el quinto año de la revelación.

Tomó Omar (RA) el camino hacia la colina de Safa donde se encontraba Dar Al Arqam y allí, frente al Enviado de Dios atestiguó:

-"No hay más divinidad que Dios y Muhammad es su Mensajero".

Omar, el enemigo acérrimo, se convirtió en Omar Al Faruq, ingresando a la religión del Islam. Los allí presentes exclamaron al unísono: Alahu Akbar (Dios es el más grande), hasta escucharse esta invocación en toda Makka.

 

3.       EL CALIFATO DE OMAR

Abu Bakr (RA), el día de Saqifa, en que asumió el califato, extendió su mano derecha a Omar (RA) diciéndole:

-¡Dame tu mano Omar para jurarte fidelidad.

Omar (RA): -A ti te juraremos fidelidad, pues eres mejor que yo.

Abu Bakr (RA) respondió: -Tú eres más fuerte que yo.

Omar (RA) contestó: -Por cierto que mi fortaleza es para ayudarte.

Al contraer Abu Bakr (RA) la enfermedad que lo llevaría a la muerte, reunió a algunos de los Sahabas más importantes y les consultó sobre el posible nombramiento de Omar (RA) como Califa de los musulmanes. Todos aceptaron, razón que lo alegró enormemente.

Abu Bakr (RA) comprometió a Omar (RA) haciéndole firmar un pacto por el que asumiría el Califato luego de su muerte.

Así asumió Omar Ibn Al Jattab (RA), sin desearlo. De no haber sido por su temor a Dios y a ser preguntado el Día del Juicio (por haberse rehusado a aceptar el Califato), Omar lo hubiese rechazado y huido de él.

 

4.       INDICIOS ACERCA DE LA GRANDEZA DE OMAR

Omar Ibn Al Jattab (RA), el Emir de los creyentes, luego del Mensajero de Dios (PYB) y de Abu Bakr (RA), fue un personaje relevante por su conducta y personalidad.

Omar "Al Faruq" se educó bajo las enseñanzas del Profeta (P y B). Cuando creyó en Dios y en su Mensajero lo hizo con la fe de los sabios piadosos.

Era temido hasta por el más fuerte, mostraba firmeza, audacia y severidad. En una ocasión, al encontrarse frente a la muerte, pidió a su hijo:

-¡Oh, Abdullah! Retira mi cabeza de la almohada y apóyala sobre la tierra, quizás así Dios, El Altísimo, se digne mirarme y tenga compasión de mí.

Y le encomendó:

-Dirígete a Aisha (RA), madre de los creyentes, y preséntale los saludos en nombre de Omar (RA), no menciones 'Al emir de los creyentes", pues a partir de hoy ya no lo soy. Dile que Omar Ibn Al Jattab pide su permiso para ser sepultado junto a sus dos Compañeros, el Profeta Muhammad (P y B) y Abu Bakr (RA).

Transmitió Abdullah (RA) el pedido de su padre a Aisha (RA).

Ella contestó:

-Había reservado este lugar para mí, pero hoy prefiero que Omar (RA) lo ocupe.

Al regresar ante su padre, Abdullah (RA) manifestó lo dicho por Alsha (RA):

-¡Oh, Emir de los creyentes!, será como tú lo deseas, ella otorga su permiso.

Exclamó Omar (RA):

-¡Glorificado sea Dios! No deseaba nada más que esto.

Luego, indicó a su hijo que tras su muerte, volviera a asegurarse del consentimiento de Aisha (RA).

Abdallah (RA) así lo hizo, y el Califa Omar Ibn Al Jattab (RA) fue sepultado junto a aquellos dos.

Al encontrarse con algún niño en las calles de Medina, tomando sus manos les pedía:

-Ruega a Dios por mí, pues tú todavía no tienes pecados.

Decía esto, pues según la fe islámica, todos los niños nacen en estado de pureza (Fitra) y no tienen pecados heredados de sus antepasados.

Por todo esto Omar (RA), quien se consideraba una persona con gran cantidad de faltas, debido a su responsabilidad por conducir la Nación islámica, pedía de los niños que rogasen a Dios por él.

 

5. NO POSEO MÁS QUE ESTA CAMISA...

Se retrasó Omar Ibn Al Jattab (RA) un día viernes al sermón (jutba) que debía pronunciarse ante los fieles. Al llegar, lo hizo apresurado, vistiendo una capa con muchos remiendos, llevando debajo una túnica todavía húmeda. Al subir al mimbar, se disculpó ante los fieles diciendo:

-Me retuvo esta camisa, pues debí aguardar que se secara, ya que otra no poseo.

 

6. OMAR CUIDA DE LOS HUÉSPEDES DE MEDINA Y SE CONMUEVE POR EL LLANTO DE UN NIÑO

Arribaron a Medina comerciantes que acamparon en las inmediaciones de la ciudad. Sabiendo de su presencia, salieron Omar Ibn Al Jattab (RA) y Abdur Rahman Ibn Auf (RA) a recibirlos. Al llegar muy tarde, observaron a sus integrantes dormidos, por lo que escogieron un lugar para descansar.

Dijo Omar (RA):

-Pasaremos el resto de la noche aquí, velando por nuestros huéspedes.

Al escuchar el llanto de un niño, Omar (RA) se dirigió presuroso, temiendo que su llanto despertase a los huéspedes. Al acercarse le dijo a su madre:

-Teme a Dios, y amamanta a tu niño.

Regresó a su lugar, pero nuevamente el pequeño comenzó a llorar, retornó y dijo otra vez a su madre:

-Te dije que temas a Dios y amamantes a tu niño.

Una vez más retornó a su sitio y, sin siquiera acomodarse, el llanto del niño volvió a estremecerlo. Se dirigió Omar (RA) entonces hacia la madre y le dijo:

-¡Ay de ti! No veo sino una pésima madre. ¿Qué tiene tu hijo?

Dijo ella, sin saber que hablaba con el Califa:

-¡Oh, siervo de Dios! Me has ofendido. Yo trato de destetar a mi hijo, pero él se niega.

-¿Y por qué lo destetas?

Ella contestó: -El Califa no subvenciona sino a niños destetados. (En aquella época los Califas asignaban una cantidad de alimentos en forma mensual o semanal a cada familia humilde, según el número de niños destetados que tuviesen. Estos bienes eran tomados del Tesoro Común de los musulmanes (Baitul Mal) originados por la contribución social -el zakat, y de donaciones voluntarias).

-¿Y cuál es su edad?

-Sólo tiene algunos meses.

-¡No lo hagas! clamó Omar.

Relató Abdur Rahman Ibn Auf (RA) que Omar dirigió la oración del alba, no pudiendo, quienes orábamos detrás de él, entender qué recitaba debido a su llanto. Al culminar les dijo:

-¡Qué desgracia la mía! Cuántos niños musulmanes habrán muerto.

Inmediatamente ordenó que se informase por las calles de Medina:

-"No destetéis a vuestros niños, pues subvencionaremos con los bienes del Tesoro Común a todo hijo de musulmán”.

Y ordenó la misma proclama para todas las provincias de la Nación islámica.

 

7. EJEMPLO DEL RESPETO POR LA LIBRE EXPRESIÓN

En una ocasión el Califa subió al mimbar para dirigirse a los musulmanes e informarles sobre un asunto de suma importancia. Comenzó su sermón (jutba) diciendo: -Alabado sea Dios, la paz y las bendiciones de Dios sean con Su Siervo y Mensajero. ¡Escuchad! Dios sea misericordioso con vosotros.

Uno de los musulmanes presentes interrumpió sus palabras diciendo:

¡Por Dios que no escucharemos nada de ti!

Entonces Omar (RA) preguntó: ¿Por qué no me escucharán?

Respondió el hombre:

-Porque te has otorgado privilegios por sobre nosotros en esta vida. Nos diste a cada uno una capa, y en cambio tú tomaste dos.

Mirando Ornar (RA) a los musulmanes, dijo:

         -¿Dónde se encuentra mi hijo Abdullah? Éste se puso de pie y respondió:

-¡Aquí estoy! Emir de los creyentes.

-¿Quién ha tomado la segunda capa?

-¡Yo! Oh, Emir de los creyentes.

Dirigiéndose Omar (RA) al hombre disconforme y a los musulmanes, les dijo:

-Saben ustedes que soy un hombre alto y de talla grande, sin embargo me ha tocado una capa corta, por lo que mi hijo Abdullah me ha dado la suya y con ella alargué la mía.

Entonces el hombre dijo:

-¡Alabado sea Dios, ahora te escuchamos, oh Emir de los creyentes!

 

8. UN EJEMPLO DE LA VERDAD Y LA JUSTICIA

Cierta vez, Omar dijo a Al Abbas (RA), tío del Profeta (P y B): -Escuché decir al Enviado de Dios (P y B), antes de su muerte, que deseaba ampliar la mezquita, y por cierto que tu casa está muy próxima a ella. Entréganos tu casa y con ella ampliaremos la mezquita; te daremos, a cambio, otra más amplia.

Al Abbas (RA) contestó: -No lo haré.

         -Entonces la expropiaré -dijo Omar.

         Al Abbas (RA): -No tienes ese derecho, nombra a alguien que arbitre entre nosotros con la verdad.

         -¿A quién eliges?

         Respondió Al Abbas: -A Hudeifa Ibn Al Iamán (RA) (conocido sabio entre los Sahabas).

         Se dirigieron hacia Hudeifa (RA), y relataron la discrepancia que existía entre ambos. Luego de escuchar atentamente sus alegatos dijo:

         -Escuché que el Profeta de Dios David (AS) quiso ampliar la mezquita de Jerusalén (Baitul Maqdis), encontrando cerca de ella una casa que pertenecía a un huérfano. Al solicitársela, éste se negó, por lo que David (AS) decidió tomarla por la fuerza, entonces Dios El Altísimo, le reveló:

"Por cierto que la casa más distanciada de la injusticia, debe ser la casa de Dios"...

David (AS) devolvió la casa a su dueño.

Dirigió Al Abbas (RA) su mirada hacia Omar (RA) y dijo:

-¿Todavía quieres tomar mi casa por la fuerza?

Dijo Omar: -¡No!

Contestó Al Abbas: -Entonces, te daré mi casa para que amplíes la mezquita del Mensajero de Dios (P y B).

Con este ejemplo y con su actitud, quiso Al Abbas (RA) demostrar al Califa Omar (RA) sus límites como gobernante.

 

9. ¿DESDE CUÁNDO ESCLAVIZÁIS A LOS HOMBRES, SIENDO QUE SUS MADRES LOS TRAJERON LIBRES A ESTE MUNDO?

         Preguntó un joven egipcio a Omar (RA):

         -¡Oh, Emir de los creyentes! ¿Es éste un buen sitio para buscar tu amparo?

         De inmediato Omar (RA) lo interrogó acerca de su inquietud. Supo que Muhammad Ibn Amer Ibn Al As (hijo del libertador y gobernador de Egipto) después de haber perdido una competencia frente a él, al castigarlo le dijo:

-¡Toma! Pues soy el hijo del hombre más respetado.

Al oír esto, Omar (RA) ordenó a un emisario llamar a Amer Ibn Al As y a su hijo Muhammad.

Frente a ellos exclamó:

-¿Dónde está el joven egipcio?

-¡Estoy aquí! Emir de los creyentes. -respondió.

Dijo Omar: -Toma esta vara y golpea al hijo del hombre más respetado.

Golpeó el egipcio a Muhammad, hasta hacerlo sangrar.

         Repitió Omar (RA):

         -Pégale al hijo del hombre más respetado. -Y agrego:

         -Golpea también la cabeza calva de Amer, pues, ¡por Dios! te golpeó valiéndose de la autoridad de él.

         Contestó el joven:

         -¡Por Dios! Emir de los creyentes, yo obtuve mi derecho, golpeé a quien me había golpeado.

Dijo Omar: Si le golpearas más, nadie te lo impediría, hasta que fueras tú el que dejara de hacerlo.

Dirigiéndose a Amer Ibn Al As, le dijo:

-¿Desde cuándo esclavizáis a los hombres, siendo que sus madres los trajeron libres a este mundo?

 

10. LOS PECADOS DEL EJÉRCITO SON MÁS PELIGROSOS QUE VUESTROS ENEMIGOS

Escribió Omar (RA) a su Compañero, Sa'ad Ibn Abi Uaqqas (RA) y a quienes se encontraban con él, formando parte del ejército que luchaba en Irak:

“Por cierto que ordeno a tus soldados y a ti, ser temerosos de Dios, por encima de cualquier situación, pues el temor a Dios es la mejor arma contra los enemigos y la estrategia más poderosa. Les ordeno el cuidado extremo de no cometer pecados, y de estar prevenidos de vuestros enemigos. Por cierto que los pecados del ejército son más peligrosos para vosotros que el enemigo (pues estos pecados los llevan a perder el favor y protección de Dios, Todopoderoso).

Ciertamente los musulmanes vencen, por la desobediencia a Dios que cometen sus enemigos. De no ser por esto no seríamos superiores a ellos, pues nuestras fuerzas son menores.

Y si nos igualamos en la desobediencia a Dios, ellos nos superan en número de combatientes y variedad de armamentos.

Si no vencemos por la ayuda y protección divina, no lograremos vencerlos con nuestro poderío.

Sabed que junto a vosotros se encuentran los ángeles12 de Dios que registran cuanto hagáis, tened vergüenza de ellos y no desobedezcáis a Dios, pues estáis en Su causa".

Compartió con el Mensajero de Dios muchas batallas, como las de Badr, Uhud y Hunein. En Badr, tras una victoria contundente el Profeta le consultó qué hacer con los prisioneros. Omar (RA) contestó:

         -Te han combatido y te han expulsado, debes deshacerte de ellos.

         Contestó el Mensajero:

            Tú eres como el Profeta Noé (AS) quien dijo:

"Señor mío, no dejes sobre la tierra rastros de los incrédulos. Si tú los dejas confundirán a tu pueblo y no engendrarán más que libertinos e incrédulos" Sura 71, aleya 26-27.

Combatió Omar (RA) hombro con hombro en la batalla de Uhud junto al Mensajero (P y B), protegiéndolo en una ocasión con su cuerpo y escudo ante un ataque enemigo.

Estableció la “era de la Hégira” (considerado, este calendario, uno de los mayores acontecimientos islámicos, pues indica el comienzo de la emigración del Mensajero, P y B, a Medina).

         Fueron muchas las concordancias entre las revelaciones del Sagrado Corán y las inquietudes de Omar (RA), por ejemplo: La prohibición de bebidas alcohólicas, la de los prisioneros de guerra, etc.

         Que la misericordia de Allah sea con Omar.

 

12 Entre los pilares de la Fe, se encuentra la creencia en los ángeles, quienes fueron creados de luz, sin conocer los humanos su fisonomía real.

Ellos desempeñan la más variada gama de funciones para lo que fueron creados por el Todopoderoso, entre ellos el ángel de la muerte; el ángel Gabriel, que es el encargado de transmitir la revelación a los Profetas de Dios, y los dos ángeles escribas, que Dios destinó al ser humano (uno ubicado a su derecha, quien registra las buenas obras y otro a la izquierda para registrar sus pecados); a estos dos últimos hizo Omar alusión al dirigirse a los hombres de su ejército para que recordasen su presencia.

 


 

OZMÁN IBN AFFAN

(Dios se complazca de él)

 

“Ozmán, es quien más pudor tiene en toda mi Nación".

Hadiz del Mensajero de Dios (P y B)

1. SU VIDA

Su nombre era Ozmán Ibn Abi Al As Ibn Umaia.

Estaba emparentado con el Mensajero de Dios (P y B) por su abuelo paterno Abdu Manaf.

Nació Ozmán (RA) en Taif, ciudad ubicada sobre las montañas, cercana a Makka, cinco años después del nacimiento del Profeta (P y B). Por haber sido su padre un importante comerciante de Quraish, heredó de él una enorme fortuna, con la que inició sus propios negocios, hasta llegar a convertirse en uno de los comerciantes más ricos, antes y después de aceptar el Islam.

Conoció Ozmán (RA) el Islam a través de su amigo Abu Bakr (RA) y se contó entre los primeros en abrazar su fe.

Fue muy apreciado por el Enviado de Dios (P y B).

Se casó con la hija del Mensajero (P y B) llamada Ruqaia (RA) y al fallecer ésta, se casó con su otra hija, Um Kulzum (RA). Tras el fallecimiento de esta última, se disculpó el Profeta de Dios (P y B) con él, por no tener otra hija con quien casarlo, diciendo:

“Si tuviese una tercera la casaría inmediatamente contigo”

Y en otra oportunidad dijo (P y B):

“Si tuviese cuarenta hijas las casaría, una tras otra, con Ozmán”13

Fue muy apreciado por el Enviado de Dios (P y B), y fue llamado a causa de este parentesco “El de las dos luces” (Dun-Nurein).

 

13 La legislación islámica prohíbe al hombre casarse con dos hermanas simultáneamente, pero si permite casarse con su cuñada tras la muerte de su esposa.

2. DIJO EL MENSAJERO (P y B):

Un hombre del que los ángeles se avergüenzan de él.

Fue Ozmán (RA) afable y de buenos principios, extremo en la tolerancia, de mucho pudor, siendo este pudor lo que prevalecía sobre todos los aspectos de su personalidad.

Llegó Ozmán (RA) a tal grado en su recato, que fue elogiado por el Mensajero de Dios (P y B) de esta manera:

                   Ozmán es quien más pudor tiene en toda mi Nación.

         Entre las historias que revelan el gran recato de Ozmán (RA) está el relato de la Madre de los creyentes Aisha (RA):

Solicitó un día Abu Bakr (RA) permiso para ingresar y ver al Mensajero de Dios (P y B) quien se hallaba recostado.

Al ser autorizado entró, conversó con él unos instantes y luego se retiró. Sin que transcurriera mucho tiempo llegó Omar (RA), quien al solicitar permiso para entrar y serle concedido, se sentó junto al Mensajero de Dios (P y B) y más tarde se marchó. Coincidió que luego de ellos, llegó Ozmán (RA), quien solicitó permiso para entrar, al escuchar su voz el Profeta (P y B), se sentó luego de haber estado recostado.

         Permaneció Ozmán (RA) junto al Mensajero (P y B) un rato y luego se retiró. Al marcharse, Aisha (RA) comentó:

-¡Oh, Mensajero de Dios! No vi que te alistases para recibir a Abu Bakr ni a Omar, como te alistaste para recibir a Ozmán.

Dijo el Mensajero (P y B):

“Ciertamente Ozmán tiene mucho pudor y si al autorizarle el ingreso hubiese estado recostado, se hubiese avergonzado al entrar y se habría marchado sin haber satisfecho la necesidad por lo que vino. ¡Oh, Aisha! ¿Acaso no he de tener vergüenza de quien los ángeles se avergüenzan de él?

Así era el recato de Ozmán (RA), innato en él, sin apartarse de su vida un solo instante. Solía ser elogiado por el Profeta (P y B) quien decía:

El más misericordioso de mi Nación: Abu Bakr.

El más estricto en la religión de Dios: Omar

El de mayor pudor: Ozmán.

 

3. EL PRIMERO EN EMIGRAR POR LA CAUSA DE DIOS

Al intensificarse la persecución y el maltrato que ejercía Quraish sobre el Profeta (P y B) y sus Compañeros, soportó Ozmán (RA) el castigo y el odio, por ser uno de los primeros en creer en el Islam.

Se encargó de castigarlo su tío Al Hakam Ibn Al As, quien amarrándolo le gritaba:

-¿Acaso abandonas la religión de tus padres por una innovadora?

-¡Por Dios que jamás aflojaré tus ataduras hasta que abandones esa religión en la que crees!

Pero Ozmán, soportando el castigo que le infligía su tío, contestaba con fe y firmeza:

-¡No abandonaré jamás la religión de Dios y no me apartaré de ella!

Al incrementarse el número de musulmanes y volverse esta persecución cada vez más hostil, ordenó el Enviado de Dios (P y B) a sus Compañeros que emigrasen a Abisinia diciéndoles:

  -“Dirigios a la tierra de Abisinia, ella es gobernada por un rey justo y la verdad prevalece en su reino, hasta que Dios les otorgue un lugar donde podáis adorarlo con tranquilidad y establecer una comunidad islámica”.

Fue Ozmán (RA) el primero en emigrar a Abisinia, y con él su esposa Ruqaia, hija del Mensajero de Dios (P y B).

Éste, al despedirlos, dijo:

“Por cierto que ellos dos son los primeros que emigran por la causa de Dios, después de haberlo hecho el Profeta Lot”.

 

4. HISTORIAS SOBRE SU ALTRUISMO Y GENEROSIDAD

Al emigrar el Enviado de Dios (P y B) y sus Compañeros a Medina, fueron sorprendidos por la escasez de agua. Se dirigieron a un pozo perteneciente a un judío que vendía la cantimplora al precio de un “mud” (medida equivalente a 2,5 kg. aprox. de trigo).         

Expresó el Profeta (P y B) su deseo de que alguno de los musulmanes lo comprase y lo destinase a sus hermanos en la fe. Al escuchar esto Ozmán (RA) se apresuro y compró el pozo a veinte mil dirham, donándolo para que los musulmanes bebieran de su agua libremente.

Cuando dispuso el Enviado de Dios (P y B) ampliar su mezquita con la compra de una parcela colindante a ella, Ozmán (RA) se dirigió hacia sus dueños y la compró, pagando por ella veinticinco mil dirham.

Entre sus destacadas actuaciones como Califa, cabe mencionar que Ozmán (RA) tuvo a su cargo una de las más importantes ampliaciones de la mezquita del Profeta, embelleciéndola y equipándola con lo mejor de la época.

Al decidir el Profeta (P y B) combatir a los bizantinos, las fuerzas musulmanas se encontraban en una difícil y estrecha situación económica. Además por ser verano, una estación extremadamente calurosa, estas fuerzas fueron llamadas “el ejército de la dificultad".

Contempló el Enviado de Dios (P y B) las filas y dijo:

“Quien dé provisiones a este ejército, Dios le perdonará sus pecados”.

Fue Ozmán (RA) el primero en responder a esta convocatoria, aprovisionó a todo el ejército, entregando novecientos cuarenta camellos y sesenta caballos.

En una oportunidad, una terrible sequía azotó a los musulmanes, durante el Califato de Abu Bakr As Siddiq (RA) quien dijo:

Si Dios quiere, mañana, antes del ocaso, El Altísimo nos dará una salida.

Al amanecer del día siguiente arribó a Medina la caravana perteneciente a Ozmán (RA) proveniente de Siria, con mil camellos cargados de trigo, aceite, pasas de uva, deteniéndose frente a la casa de Ozmán (RA). Se congregaron los comerciantes pidiéndole que les vendiese sus mercancías.

Preguntó Ozmán (RA): -¿Cuánto me ofrecéis de ganancia?

Dijeron: -El veinte por ciento.

Dijo: -Me fue ofrecido más.

Dijeron: -El cincuenta por ciento.

Ozmán: -Me fue ofrecido más aún.

Dijeron: -¿Y quién es el que te ha ofrecido más? Si somos nosotros los comerciantes de la ciudad.

Dijo: -Ciertamente Dios me ha ofrecido el mil por ciento. ¿Acaso hay entre vosotros quienes me ofrezcan más?

Desencantados, los comerciantes comenzaron a alejarse, entonces dijo:

-¡Oh, Señor mío! La entrego a los pobres y necesitados de Medina sin esperar otra cosa a cambio que Tu recompensa.

 

5. EMBAJADOR DEL MENSAJERO DE DIOS (P y B)

En el año de Hudeibía14 el Profeta (P y B) decidió enviar a Omar Ibn Al Jattab (RA) a Makka para que informase a los jefes de Quraish sobre su llegada; Omar (RA) objetó diciendo:

-¡Oh, Mensajero de Dios! Temo por mi seguridad, no hay nadie de mi tribu en Makka que pueda protegerme, por cierto que los de Quraish bien conocen mi enemistad con ellos.

Puedo indicarte un hombre más apreciado por ellos para esta misión. Ozmán Ibn Afran.

Convocó el Profeta (P y B) a Ozmán (RA) y lo envió para comunicar a los jefes de Quraish que él no iría para combatirlos, sino para visitar la Casa Sagrada y realizar "al-Umra" o peregrinación menor.

Después de aceptar la proposición del Profeta, Ozmán partió hacia Makka, encontrando en las afueras de la ciudad a Abán -el hijo de Sa'id Ibn Al As- quien le brindó ayuda y protección durante su misión.

Se reunió Ozmán (RA) con los jefes de Quraish, les transmitió su mensaje, y obtuvo como respuesta:

-Si deseas circunvalar15 alrededor de la Ka'aba, hazlo.

Ozmán les respondió:

-Hemos venido todos para honrar la antigua casa de Dios y sacrificar el ganado que hemos traído como ofrenda. No quisiera circunvalaría antes de que lo haga el propio Enviado de Dios. No lo haré hasta que lo haga el Mensajero (P y B).

Debido a esta actitud fue hecho prisionero.

Al demorar más de lo previsto las conversaciones, comenzaron los musulmanes a pensando en la suerte corrida por Ozmán, sobre todo después de que se extendiera el rumor que había sido asesinado. Esto hizo entristecer enormemente a todos los musulmanes, percatándose de la traición de Quraish con un hombre, que llegó a ellos en misión de paz, además de ocurrir en un mes y lugar considerados sagrados.

Al escuchar el Mensajero de Dios (P y B) la noticia exclamó:

-No abandonaremos nuestra posición, sino luego de combatirlos.

Congregó bajo la sombra de un árbol de aquel valle a sus Compañeros, todos juraron fidelidad y luchar hasta en la muerte. Esto se denominó "El juramento de la complacencia" (Baiatu Riduan).

Por este motivo reveló el Altísimo:

"Dios ha estado satisfecho de los creyentes cuando éstos te juraron fidelidad al pie del árbol El sabía lo que sus corazones encerraban e hizo descender sobre ellos el sosiego, prometiéndoles, como recompensa, un éxito cercano". Sura 48, aleya 18.

Más tarde, descubrieron la mentira sobre la noticia de su muerte. Retornó Ozmán (RA), luego de un tiempo, al campamento de los creyentes, quienes habían demostrado su fortaleza, sacrificio y amor por el Mensajero de Dios (P y B) y su noble causa. A pesar de este feliz desenlace, el compromiso de Al-Riduan ha constituido, desde entonces, una fehaciente prueba histórica de los sólidos lazos fraternales que unen a todos los musulmanes con su Profeta (P y B).

 

14 Hudeibía: Lugar a diez millas de la ciudad de Makka, donde se llevó a cabo el tratado que lleva su nombre.

15 Cumplir dando siete vueltas alrededor de la Ka'aba.

6. EL CALIFATO DE OZMÁN (RA)

Omar Ibn Al Jattab (RA) ordenó que luego de su muerte, decidieran quién asumirla el Califato en una asamblea compuesta por: Ozmán Ibn Affan, Alí Ibn Abi Talib, Talha Ibn Ubaidullah, AzZubeir Ibn Al Auam, Saad Ibn Abi Uaqqas y Abdurrahman Ibn Auf (RA). (Seis de los Compañeros, a quienes el Profeta (P y B) les había albriciado con el Paraíso en vida).

Sin embargo, algunos de los Sahabas insistieron en que Omar (RA) eligiese él mismo al próximo Califa, pero éste se