Traducción al castellano del último editorial de “Ahl-ul-Qiblah”,

de la Associació Catalana d’Estudis Islàmics (ACEI) – 30/04/2005

Editorial

Bismil·lahi r-Rahmâni r-Rahîm

            Las últimas semanas se está asistiendo a un debate social en el Estado Español referente a la consideración jurídica de las uniones entre personas del mismo sexo como matrimonios. Las personas que no ven bien la cuestión de considerar como matrimonios las uniones de personas del mismo sexo, o el hecho que una pareja de personas del mismo sexo puedan adoptar, son tildadas en muchos medios como reaccionarios, o incluso cosas peores. Si además, quien expresa este punto de vista es una persona musulmana, se le aplican los estereotipos más gastados de la islamofobia.

            Quede claro que, respondiendo por adelantado a la crítica fácil y al ataque despiadado, que el pronunciamiento inequívoco que haremos a partir de ahora –que entra dentro del derecho a la libertad de expresión y de conciencia- de ningún modo es una llamada a actuar contra la comunidad gay y lésbica, y que no tenemos vínculos de ningún tipo con ningún régimen político, ni con ningún país extranjero, ni con ninguna ideología, líder o grupo político. Nuestra visión del Islam es la tradicional, la normal en la inmensa mayoría de los musulmanes, y no estamos vinculados a ningún gobierno o Estado, ni siquiera al nuestro. Solamente somos una pequeña asociación cultural islámica catalana.

            Las principales religiones del Estado Español, la cristiana, la islámica –de la mano de la UCIDE- y la judía, con notorio arraigo en las distintas culturas, han manifestado públicamente su insatisfacción referente a este cambio legal fundamental, en defensa de la institución familiar, por motivos morales y religiosos. La familia es una institución fundamental para el funcionamiento de la sociedad, y tiene una dimensión trascendente para los creyentes. Y una familia, para ser familia, está fundamentada en el matrimonio, que es la unión de un hombre con una mujer.

            El punto de vista del Islam, claramente explicitado en diversas suras del Corán –las referentes al Profeta Lut (la paz sea con él)- y en la Sunna del Profeta Muhámmad (las bendiciones y la paz de Al-lah sean con él), el ejemplo de sus Compañeros (que Al-lah esté complacido con ellos), y asumido durante 14 siglos por el consenso de los sabios musulmanes, recrimina la homosexualidad y el lesbianismo, que no son considerados como una cuestión innata, sino como una opción libremente escogida por las personas. A partir de esta consideración, los musulmanes y las musulmanas son conminados a no incurrir en estas conductas. Pero esta llamada es una cuestión de creencia. Obviamente no afecta a las personas que no sean musulmanas, a pesar de que, como señalábamos más arriba, las religiones monoteístas son unánimes en esta cuestión.

            En pocos años, hemos pasado de vivir en el régimen franquista, que encarcelaba a los homosexuales –de las lesbianas ni se hablaba, a querer cambiar la estructura jurídica de la familia, que hunde sus raíces en una tradición cultural. Nos parece que esto es un paso de gigante hacia una secularización moral que cambia el carácter de nuestra sociedad reforzando sus valores materialistas. Esta secularización pretende arrinconar a la religión en general de la vida pública. Pero, aún, recordemos, vivimos en un Estado aconfesional, no laico. La vida de las sociedades no es sólo material, sino que tiene una dimensión espiritual y trascendente, como nos recuerdan las religiones. Arrinconar los valores y la ética de las principales religiones del Estado Español no creemos que sea progreso, sino que es claramente una involución.

            Creemos que hay que pararse un poco y pensar. Pensar a dónde nos conduce esta situación sin debate social profundo entre los ciudadanos. No es una ley cualquiera –tantos votos a favor y tantos en contra en el Congreso, la que cambia el carácter del matrimonio, o la que autoriza a la adopción de niños por las parejas homosexuales y lésbicas. Afectan a la naturaleza misma de la familia. Afectan al núcleo de la sociedad en términos absolutos.

            Si Al-lah quiere, uniremos nuestros esfuerzos con aquellas personas de otras confesiones (de hecho ya estamos teniendo contactos en este sentido con organizaciones cristianas) que intentan que este cambio legislativo involucionista no se llegue a producir. En tanto que musulmanes, tenemos que contribuir a la mejora de la sociedad en que vivimos, aunque esta no sea musulmana. Para nosotros, la sociedad catalana progresará más si protege jurídicamente a la estructura familiar.

            Incluso nuestra Asociación se ha puesto en contacto con diversos grupos parlamentarios, y nos ha contestado en nombre de UDC Josep Antoni Duran i Lleida, que ha manifestado su rechazo y el de su partido a estas modificaciones jurídicas esenciales.

Barcelona, 30 de abril de 2005 // 21 de rabi al-áwwal de 1426

Equipo de redacción de Ahl-ul-Qiblah

ASSOCIACIÓ CATALANA D’ESTUDIS ISLÀMICS

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