UN ISLAM REINTERPRETADO NO ES ISLAM

Jaafar Sheikh Idris

www.islamdaily.net

Traducido al español por Omar Ribas

ASSOCIACIÓ CATALANA D’ESTUDIS ISLÀMICS

 

            Está claro que los neoconservadores [de los EE.UU., nota del traductor] y aquellos que les apoyan dentro y fuera de los Estados Unidos toman al Islam por su principal enemigo, y el principal desafío para la civilización occidental después del colapso del comunismo. Por ello, su objetivo no es otro sino la transformación de este Dîn para hacerla compatible con los autodenominados valores occidentales. Los distintos aspectos de sus políticas referentes al mundo islámico, ya sean militares, económicas, políticas o culturales, sólo son distintas maneras y medios para alcanzar su objetivo.

            Uno de tales medios es la invitación a los musulmanes a reinterpretar su Dîn; algunos de los que llaman a esto incluso cometen la audacia de decirles a los musulmanes como hacerlo. ¿En qué consiste una reinterpretación del Islam? Es un eufemismo para distorsionar el Dîn y reemplazarlo por otra cosa que tenga el mismo nombre. El Islam es el Mensaje que Al-lah reveló al Profeta Muhámmad (sal-lal-lahu ‘aleihi wa sál-lam) para que lo transmitiera como guía para la humanidad desde su tiempo hasta el fin del mundo. El mensaje fue comprendido de forma conveniente por el Profeta (sal-lal-lahu ‘aleihi wa sál-lam), a quien fue revelado, y por la gente a quien lo transmitió, y por todas las generaciones de musulmanes instruidos que los siguieron en sus pasos.

            Los musulmanes fieles [al Islam] tienen varias buenas razones para rechazar esta invitación a reinterpretar, a transformar, su Dîn.

            Primero, porque esto se basa en la presunción que el Mensaje del Islam ya no es verdadero o útil como era. Pero esto conduce a admitir que el Islam no fue, en primer lugar, revelado por Al-lah como Mensaje final. Al-lah no se equivoca, y Él no puede ser ignorante de las circunstancias que causará que prevalezcan en distintos momentos de la historia. También conduce a rechazar a Muhámmad (sal-lal-lahu ‘aleihi wa sál-lam) como el último profeta. Si Al-lah envió el Mensaje como mensaje final y a Muhámmad (sal-lal-lahu ‘aleihi wa sál-lam) como último profeta, este Mensaje tiene que ser verdadero; tiene que ser bueno; y tiene que ser apropiado para toda la gente en todos los tiempos y lugares; Muhámmad (sal-lal-lahu ‘aleihi wa sál-lam) tiene que ser siempre aceptado como el único intérprete final de este Mensaje tanto mediante sus palabras como mediante su ejemplo.

            Segundo, porque Al-lah nos advirtió de no seguir los caminos de los judíos y los cristianos en distorsionar los significados de Sus palabras.

            Tercero, porque esta distorsión es un acto inmoral; es el peor ejemplo de engaño: no te gusta lo que encuentras en un texto sagrado, así que lo cambias por algo apropiado a tus caprichos o los caprichos de tu sociedad, y luego atribuyes este significado caprichoso a Al-lah. Haces que Al-lah diga lo que quieres que diga. Así que en vez de ser guiado por las palabras de Al-lah, te designas a ti mismo como uno que dice a Al-lah qué decir. Como Al-lah dice en el Corán: “¿Quién es más injusto que el que inventa una mentira sobre Al-lah para extraviar a los hombres sin conocimiento? Es cierto que Al-lah no guía a la gente injusta.” (Sûra al-An’am, 144).

            Quinto [sic, en el texto original no aparece el cuarto punto. Nota del traductor], es un intento fútil:

 

  1. Porque Al-lah ha prometido preservar este Mensaje como Recuerdo, un dhikr, y por ello como algo que afecta al pensamiento y al comportamiento de aquellos que lo siguen. Por este motivo siempre habrá musulmanes que entiendan este Mensaje y lo acepten tal como fue revelado.
  2. Porque nadie tiene el derecho a hacer esta reinterpretación e imponerla al resto de los musulmanes.
  3. Porque es un proceso final; si hoy se hace una reinterpretación para satisfacer los caprichos predominantes de algunos valores occidentales, ¿por qué no se puede hacer para satisfacer otros valores diferentes predominantes mañana; y por qué no se puede hacer hoy para satisfacer algunos valores locales?

 

Seis, el Islam, según es admitido incluso por aquellos que llaman a esta reinterpretación, es el Dîn que crece más rápidamente –incluso en los Estados Unidos. Si los judíos y los cristianos que son ciudadanos de esos países dejan sus religiones reinterpretadas y distorsionadas y buscan refugio en una que está preservada en su prístina verdad, ¿por qué deberían los musulmanes hacer que su Dîn fuera como uno de los que esa gente huye? ¿Tiene algún sentido?

Siete, la invitación a reinterpretar el Islam es una invitación a hacerlo compatible con los valores occidentales seculares. No estamos, ni mucha gente en Occidente impresionados por esos valores. Creemos, como ellos, que están detrás de la decadencia moral que se extiende crecientemente en Occidente, y que está destinado a causar su caída si continúa desenfrenado. Ninguna cantidad de poder científico, tecnológico o material puede salvar a Occidente de un destino así. Sólo un retorno a una forma de vida verdadera lo hará. Cuando insistimos en guardar el Islam en su prístina pureza, y cuando invitamos a la gente en Occidente a aceptarlo tal como es, de hecho estamos prestándoles un gran servicio. Los enemigos reales de Occidente son aquellos que están entre su gente que no ve, o que procuran no ver, precipitándose hacia el precipicio.

Ocho, es verdad que hay mucho en el Islam que no es compatible con los valores occidentales. Pero ¿quién ha dicho que sólo son apropiados esos valores occidentales para nuestro tiempo moderno? Realmente hay mucho de bueno en Occidente, y lo aceptamos rápidamente y nos beneficiamos de ello porque no vemos ninguna incompatibilidad entre estas cosas y la ‘aqîda, los valores o las leyes islámicos. Pero tomar lo que es bueno en Occidente, y beneficiarse de ello, no obliga a los musulmanes a aceptar todo lo occidental. Sólo la gente estrecha de mente y culturalmente ciega piensa así.