EL BUEN CARÁCTER



Glorificado sea Allah, Creador del Universo, las bendiciones de Allah sean con el más noble de los Profetas, nuestro bien amado Muhammad (S.A.W.)*. La paz sea con su familia y sus compañeros y los benefactores que siguen sus pasos hasta el Día del Juicio.

¡Hermano! Allah dijo a su Mensajero:
"Ciertamente eres de muy noble carácter". (68: 4)

El buen carácter es de suma importancia en el Islam. El Profeta dijo (S.A.W.):

"No podéis complacer a la gente con vuestro corazón, pero hacedlo con vuestro buen carácter".

El buen carácter influye notablemente en el alma y lo enriquece. Allah dice:
"Por la misericordia eres compasivo con ellos, pero si hubieras sido insociable e inexorable, ellos se habrían apartado de ti. Pues indúltalos e implora a Allah que los perdone y acepta sus consejos en las decisiones". (3: 159)

Ciertamente las almas aman a quien las beneficia. Dice el poeta: "Muéstrele cariño a la gente y así esclavizarás sus corazones."

Relacionado a la importancia del buen carácter, su influencia y necesidad, dijo el Mensajero de Allah (S.A.W.):

"Lo primero que será puesto en la balanza de Allah en el Día del Juicio Final, de las obras del siervo, serán su devoción y su buen carácter".

El carácter es de dos tipos: natural y adquirido. El primero es parte de la formación del ser humano, lo aprende desde su niñez y seguirá creciendo con él durante su vida. El Profeta dijo (S.A.W.) a un compañero:

"Tú tienes dos virtudes que Allah y su Profeta aman: la indulgencia y la paciencia".

El Mensajero (S.A.W.) mostró cariño y admiración por sus virtudes, porque eran natural de su carácter. En cuanto al carácter adquirido, se aprende. El Profeta dijo (S.A.W.):

"El saber depende del estudio y la indulgencia depende de la costumbre adquirida".

Una persona de mal carácter, que se enfurece rápidamente, deberá aprender y acostumbrar su alma a la paciencia, a la perseverancia, al sosiego y también deberá recordar y meditar sobre los dichos del Profeta (S.A.W.) que conducen al buen carácter.

Nuestro bien amado Muhammad (S.A.W.) era del más noble carácter y de una perfecta educación. Era extraordinario en lo moral. El nos dejó grandes ejemplos de los más bellos de sus virtudes y su nobleza.

En la batalla de Uhud, el Mensajero de Allah (S.A.W.) estaba preparando al ejército islámico, o sea, su tropa, para la batalla. En un momento observó a Suad bin Gazia (que Allah esté complacido con él) fuera de la línea de formación. El Profeta (S.A.W.) tenía en su mano una vara con la que dio una suave palmada en el pecho de ese compañero para corregir su formación. Este protestó y gritó: "Me dolió mucho tu palmada y su castigo era fuerte". Los demás compañeros se disgustaron por tal actitud y, enfurecidos, quisieron matarlo, pero el Profeta (S.A.W.) los tranquilizó y seguidamente descubrió su pecho y le dijo: "Tomad tu venganza de mí". Suad tomó la vara de la mano del Profeta (S.A.W.) y la tiró al costado. Lo abrazó y le besó su pecho. Dijo: "Juro, Profeta de Dios, que el besar tu cuerpo antes de entrar en la batalla impedirá que el mío entre al infierno si muero en pro de Allah."

Así era el noble carácter del Profeta (S.A.W.) y su forma de actuar con sus compañeros. Ellos fueron presos de su moral y su nobleza. De la misma forma, fueron sus compañeros, ejemplares en sus carácter y moral, sobre todos ellos sean las bendiciones y la paz del Señor.

Los compañeros del Profeta (S.A.W.) siguieron su noble paso. Conquistaron el mundo desde oriente a occidente y sus acciones y su carácter eran iguales a los del Profeta de Allah (S.A.W.). Con esas conductas sometieron a todos los pueblos del mundo. Los pueblos los respetaban y las grandes naciones les temían. Los compañeros nos dejaron un enorme legado y herencia de su nobleza, su carácter y su moral.

Yarir bin Abdullah Al-Buyli, un compañero del Profeta (S.A.W.), era un gran jefe militar distinguido que pactó con el Profeta Muhammad y prometió lealtad y sinceros consejos para con todos los musulmanes. Una vez, compró una tropa de caballos por valor de mil adarnes, los tuvo a su cuidado un año completo, al fin de ese año, observó que los animales fueron mejores que cuando los había comprado, en cuanto a su salud, y su precio que había aumentado notablemente. Entonces, volvió a ver al dueño que le había vendido los animales y le dio la diferencia de dinero. Luego, utilizó a los animales un año más y vio que los animales se mejoraron en condiciones y precio nuevamente. Entonces volvió al mismo dueño y le dio la diferencia que sacó de la venta de los animales.

Así fueron los caracteres de los compañeros del Profeta (S.A.W.). Por eso, y por su distinguida morale que caracterizó sus sociedades y por sobre todo las otras sociedades, por su nobleza, su confraternidad, veracidad, ternura, cordura y estabilidad.

Si los musulmanes de nuestros tiempos tuvieran las mismas cualidades y el mismo carácter del Profeta (S.A.W.) y de sus compañeros, en especial la actitud del jefe militar Yarir y todos los compañeros virtuosos, seríamos mucho mejor.

Los musulmanes de estos días en la retaguardia de la caravana y en un precipicio profundo de atraso y de pérdidas de sus entidades. ¿No estarían mejor si siguieran la conducta de sus antecesores?

Indudablemente no habrá estabilidad ni tranquilidad para nuestra sociedad actual si no regresamos a la guía del Mensajero de Allah (S.A.W.). Lo más notado y observado es también lo que estamos viendo la actitud de algunos seres al encontrarse con sus compañeros y amigos. ¿Serán más cariñosos y más amables con sus relaciones para con ellos? Mientras sus relaciones familiares son diferentes completamente. Esta es la plena controversia con la enseñanza del generoso y bien amado Profeta (S.A.W.) que dijo:

"El mejor de vosotros es el que da buen trato a su familia y yo soy el mejor con mi familia".

El buen musulmán deberá tener orgullo de su buen carácter y sus relaciones con la gente y principalmente con sus familiares y parientes. Allah dijo:

"Los más cercanos de los familiares son los más indicados para hacerles favores".

Deberíamos saber que la importancia del buen carácter del Profeta (S.A.W.) que rogaba a Allah siempre con esta súplica:

¡Oh Dios mío! Como me creaste en la más perfecta creación, Haz que mi moral sea mejor y noble.

El deber del musulmán es pedir y rogar a Allah que le mejore su carácter y que sea buen conductor y buen padre para su hijo y su familia y para su sociedad también. Que sea distinguido en las formas de buen carácter y moral y que se aleje de la perversión y la maldad.

Finalmente pido a Allah, Glorificado sea, que como nos creó en perfecta creación, mejore nuestro carácter y moral y que seamos guías, guiados y guiadores y que nos firme nuestros pasos y corazones sobre la senda recta. Pues Dios es Potentísimo, Majestuoso. Bendición y paz a nuestro bien amado Muhammad.

¡Ruegos y súplicas!

Jutba pronunciada por el Sheij Badr Îbrâhîm al-Guhimi el 19/04/2002 en el Centro Cultural Islámico de Buenos Aires (Argentina)