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ESTADOS UNIDOS USA AL ISLAM “MODERNISTA” PARA DIVIDIR A LA UMMA
Paul Reynolds Corresponsal de BBC News Online Traducido del inglés por Omar Ribas
Este texto de un periodista británico analiza las propuestas de un informe publicado por la Fundación RAND norteamericana, uno de los “think tanks” de los conservadores de EE.UU. que expone cuál ha de ser la estrategia a seguir en la política exterior americana para enfrentar a los musulmanes entre sí y sacar provecho de ello. A la luz de los últimos acontecimientos a los que asistimos, recomendamos vivamente consultar el texto completo, de 88 páginas, que ayuda a comprender muchas cosas.
Una estrategia de Occidente para contrarrestar el “extremismo” islámico mediante el apoyo a los islámicos moderados ha sido propuesta en un informe financiado en parte por una fundación conservadora americana. Dice que Occidente debe ayudar a los “modernistas” religiosos en el mundo islámico para prevenir un “conflicto de civilizaciones”. Afirma: “Parece sensato animar a los elementos en el ambiente islámico que son más compatibles con la paz mundial y la comunidad internacional y que son más amigos de la democracia y la modernidad”. El informe, llamado “Civil Democratic Islam: partners, resources and strategies” (El Islam civil democrático: socios, fuentes y estrategias), fue elaborado por la Corporación Rand con ayuda financiera de la Fundación Smith Richardson, un fondo fiduciario conservador que da más de 120 millones de dólares al año para las universidades y otras organizaciones de investigación. Es un signo quizá que algunos conservadores americanos, algunos de los cuales quieren presionar para una reforma democrática en los países musulmanes, comprenden que es necesario un acercamiento centrado.
Sospechas
Esto es una contribución a un debate existente en Occidente. La última manifestación de este debate fue un discurso reciente del antiguo arzobispo de Canterbury, el Dr. George Carey, que se preguntó por qué el Islam estaba “asociado con la violencia en todo el mundo”. Su conclusión no es diferente a la de ese informe. “¿Está el extremismo tan ineluctablemente vinculado con su fe que vemos al fin su verdadero carácter? ¿O podría ser que se dé una lucha por el alma del Islam que exija otra gran fe, el Cristianismo, para apoyar y animar a la vasta mayoría de los musulmanes que resisten esta identificación de su fe con el terrorismo?”, se pregunta. Las recomendaciones también han venido en tanto que la administración Bush propone usar la cumbre del G-8 en junio, en el Estado americano de Georgia, para dar un empuje a la cuestión de la reforma democrática y social en Oriente Medio. La cumbre coincidirá con el traspaso del poder en Irak al gobierno interino irakí. La iniciativa de Bush ha levantado sospechas en los países árabes y entre algunos de sus aliados europeos que no quieren nada impuesto desde fuera.
La crisis del Islam
La autora del informe, Cheryl Bernard, dice: “Los Estados Unidos y sus aliados tienen que ser más selectivos en la manera en que perciben e interactúan con grupos que se llaman a si mismos islámicos. El término es demasiado vago, y no nos va a ayudar realmente cuando miramos de animar al progreso y los principios democráticos, mientras apoyamos a creencias religiosas”. El informe dice: “La crisis actual del Islam tiene dos componentes principales: un fracaso en prosperar y una pérdida de conexión con la corriente mundial. El mundo islámico ha sido marcado por un largo período de atraso y una falta de poder comparativa”. Afirma que los musulmanes no están de acuerdo en lo qué hacer al respecto e identifica cuatro posturas esenciales en las sociedades musulmanas: Los fundamentalistas que “rechazan los valores democráticos y la cultura occidental contemporánea”. Los tradicionalistas que “sospechan de la modernidad, la innovación y el cambio”. Los modernistas que “quieren que el mundo islámico se convierta en parte de la modernidad mundial”. Los laicistas que “quieren que el mundo islámico acepte una división entre la religión y el Estado”. El informe dice que los modernistas y los laicistas son más cercanos a Occidente pero que en general están en una posición más débil que los demás grupos, faltos de dinero, infraestructura y plataforma pública.
Educación
Se sugiere una estrategia para apoyar primero a los modernistas. Esto se tiene que hacer, por ejemplo, mediante la publicación y distribución de obras subvencionadas, animándolos a escribir para la audiencia de masas y los jóvenes, llevando sus puntos de vista al currículo islámico y ayudándoles en el mundo de los nuevos medios de comunicación que está dominado por los fundamentalistas y los tradicionalistas. Sostiene que los tradicionalistas tienen que ser apoyados contra los fundamentalistas mediante la publicación de la crítica tradicionalista del extremismo y mediante “el fomento de los desacuerdos” entre ambas posturas. Dice que “en lugares como Asia Central, ellos (los tradicionalistas) necesitan ser educados y adiestrados en el Islam ortodoxo para ser capaces de conservar su terreno”. Una tercera estrategia sería “confrontar y oponer a los fundamentalistas” mediante, entre otras cosas, desafiar su interpretación del Islam y revelar sus vínculos con grupos y actividades ilegales. El apoyo a los laicistas debe ser cauto y muy selectivo, por ejemplo mediante la incitación al “reconocimiento del fundamentalismo como enemigo compartido”. Se relata que el último esbozo de las propias propuestas del gobierno de EE.UU. incluye la promoción de los intercambios parlamentarios, el ofrecimiento de consejo en la legislación, apoyo para las campañas de alfabetización, y la promoción de más acceso a las finanzas personales y de desarrollo. El enfoque Rand es más abiertamente político y tiene unos réditos diplomáticos definidos en perspectiva.
Fuente: BBC.
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